domingo, 1 de septiembre de 2013

EMILY Y LOS GATITOS.

Emily Y  Los Gatitos.


Una mañana cuando el sol comenzaba a desperezarse, Emily iba rumbo a la escuela con su perrito Nucho, que siempre la acompañaba, por un camino lleno de flores y  árboles muy verdes. A  Emily le gustaba mucho contarle historias a su perrito y el la escuchaba parando sus orejitas y moviendo la cola con mucha alegría.
Esa mañana Emily iba en silencio y empezó a oír unos sonidos y entonces se quedo parada para ver de dónde venían, Nucho le tiraba del delantal; porque la cuidaba para que no se quedará  sola en ese lugar solitario.
.   — ¡Basta, Nucho, dejame escuchar!
. —Nucho obediente a la voz de su amiga se quedó quieto. Entonces se oyó claramente unos, miau, miau, miau. Emily dejó su mochila en el piso y dijo: “. — ¡Nucho acompáñeme  por favor son gatitos! Nucho que era bueno y le gustaba jugar con los gatitos la acompañó. Y Oh sorpresa, debajo de un viejo  árbol, en un hueco, encontró tres  lindos gatitos que los habían abandonado como a veces la gente suele hacer. Emily, tomó a los cuatro gatitos que lloraban porque tenían hambre y frío y los colocó dentro de su mochila.
. — ¡Nucho! Caminemos rápido hasta llegar la escuela, llegaré tarde y tengo que pasar a hablar con la señora directora! Ella me dirá un consejo, vamos rápido, ¿oís como lloran? y no quiero que los chicos escuchen porque se van a distraer  en  clase.
. —Al llegar a la escuela, Emily se apuró y golpeó la puerta de la señora Mercedes, la directora.
. — ¡Buenos día Emily! —¡ Buenos días señora¡.— Dijo la niña con mucho respeto.— Señora Mercedes encontré estos gatitos abandonados en el camino y no los quise dejar  solos y abandonados, por eso me atrasé. Y además le pido una ayudita porque no se qué hacer, mis padres se han marchado al trabajo y no tengo a nadie con quien dejar los gatitos. ¿Qué hago?.— Primero aviso a tu maestra para que no te ponga ausente y luego le damos de comer a esos hermosos gatitos, que además no son tan pequeños. — Así Mercedes se fue al aula a charlar con la maestra en tanto Emily oraba y le pedía a Dios.— Señor Jesús, ayudame a poder hacer tu voluntad, yo se que tu ayudas a niños y niñas obedientes y además ayudas a las personas y toda tu creación. Es un consejito que mamá me lee siempre en tu palabra. —Emily estaba muy segura que Jesús la ayudaría a solucionar todo; pero ella tenía que obedecer la decisión de la directora cuando esta regresara.
. —Emily. . — Sí, señora Directora ¿Que tengo que hacer?— Dame los gatitos y yo los haré alimentar por la portera y le pondremos en una caja; pero vos tenés que ir a la clase y no comentar nada porque tus compañeros van a querer ver los gatitos y no prestarán la debida atención a la clase. Luego regresas en el recreo.
.—Para Emily no fue fácil cumplir con todo lo que le aconsejó la directora,; Jesús la ayudaba a controlar sus miedos , su inquietud y recordaba que esos gatitos no estaban solo en las manos de la directora; ella antes se lo había pedido a Jesús que siempre hace las cosas perfectas cuando vamos en oración a él.
. —trin, trin, trin, sonó el timbre y Emily se dirigió a la dirección, allí esta Mercedes, y otras maestras. . — Pasa Emily, ya hemos tomado una decisión con los gatitos. — Que ya jugaban con la pancita llena y hasta daban vueltas en la caja, uno quería salir de la misma.
. — Emily como vos sabés hay lugares donde la gente se reúne y crean una sociedad protectora de animalitos abandonados y están muy bien, vos no podés volver a tu casa con los tres gatitos porque no están tus padres y esto sería todos los días. Los animalitos necesitan alimentos, cuidados, cariño y yo sé que si vos pudieras les darías eso y mucho más; pero en la vida  hay que pensar muy bien las cosas que uno decide hacer, porque luego todo se complica cuando nos dejamos guiar por nuestros impulsos. ¿Vos podés comprender esto?—Si, Dijo Emily acariciando a los gatitos y derramando unas lagrimitas. — Me parece bien Señora Directora, yo se que existen esos lugares y los he visitado y los cuidan, Señora le podemos poner nombres. — La Directora pensando en la sensibilidad de Emily, dijo. —  Claro Emily. — El rayado se llamará Nino, la de manchitas negras y blancas Popys,  y la blanquita Pili. . — Está bien Emily ya hemos llamado a la sociedad y vienen por ellos.
Vuelve a la clase. — Emily obediente volvió la  clase y seguía hablando con Jesús y le contaba ¡Cuánto los amaba a esos gatitos!; pero como Jesús siempre nos escucha estaba al lado de Emily.
Por un costado del aula había un pasillo y Emily vio a Don Valentín, un verdulero muy bueno, que tocaba el clarín, de a ratos, mientras atendía a los clientes que lo amaban mucho.
Pasado un breve tiempo, llegó el último recreo y la verdulería estaba al lado de la escuela, don Valentín vio a los gatitos y le pidió a la directora que le permitiera ponerlos en la cajita durante esos pocos minutos, los de la próxima clase y Mercedes aceptó.
Cuando Emily salió al recreo, fue a la  dirección y preguntó si ya los había retirado a los gatitos. La directora le contó lo ocurrido y Emily le pidió permiso para salir a verlos. — No, Emily. Cuando sales para tu casa podrás hacerlo.
. — La niña seguía hablando con Jesús, para poder obedecer a las personas mayores.
De pronto se abrió la puerta y Mercedes llamó a Emily con mucha ternura. Ella corrió y en la dirección estaba don Valentín contando a la portera como dos personas habían llevado a los gatitos a su hogar. Don Valentín estaba feliz porque ese día había sido muy útil a ese colegio, a los gatitos y a Emily.
. — ¡Gracias Jesús dijo la niña en voz alta!
. —Es hermoso obedecer y obedecer a los mayores.
. — Don Valentín, la miro con la ternura que miraba su nietita. —Mercedes felicitó a Emily.
Por su comportamiento y piedad por los que sufren y necesitan ayuda.
. —Señora, no es difícil, solo es obedecer a Jesús. Eso cuesta; pero si él nos ayuda todo sale como él quiere y esta vez quiso que fuera así.
. —Nucho, ya había llegado y estaba moviendo su rabo y esperando a su amiga inseparable y así regresaron por ese camino bordeado de flores y árboles frondosos, por donde traspasaban los rayos del sol del medio día.
“Enseña al niño a seguir fielmente su camino
Y aunque llegue a anciano no se apartará de él”. Proverbios 22:6
















Autora Mirta Barolo.
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