Emily Y
Los Gatitos.
Una
mañana cuando el sol comenzaba a desperezarse, Emily iba rumbo a la escuela con
su perrito Nucho, que siempre la acompañaba, por un camino lleno de flores
y árboles muy verdes. A Emily le gustaba mucho contarle historias a su
perrito y el la escuchaba parando sus orejitas y moviendo la cola con mucha
alegría.
Esa
mañana Emily iba en silencio y empezó a oír unos sonidos y entonces se quedo
parada para ver de dónde venían, Nucho le tiraba del delantal; porque la
cuidaba para que no se quedará sola en
ese lugar solitario.
. — ¡Basta, Nucho, dejame escuchar!
.
—Nucho obediente a la voz de su amiga se quedó quieto. Entonces se oyó claramente
unos, miau, miau, miau. Emily dejó su mochila en el piso y dijo: “. — ¡Nucho
acompáñeme por favor son gatitos! Nucho
que era bueno y le gustaba jugar con los gatitos la acompañó. Y Oh sorpresa,
debajo de un viejo árbol, en un hueco,
encontró tres lindos gatitos que los
habían abandonado como a veces la gente suele hacer. Emily, tomó a los cuatro
gatitos que lloraban porque tenían hambre y frío y los colocó dentro de su
mochila.
.
— ¡Nucho! Caminemos rápido hasta llegar la escuela, llegaré tarde y tengo que
pasar a hablar con la señora directora! Ella me dirá un consejo, vamos rápido, ¿oís
como lloran? y no quiero que los chicos escuchen porque se van a distraer en
clase.
.
—Al llegar a la escuela, Emily se apuró y golpeó la puerta de la señora
Mercedes, la directora.
.
— ¡Buenos día Emily! —¡ Buenos días señora¡.— Dijo la niña con mucho respeto.—
Señora Mercedes encontré estos gatitos abandonados en el camino y no los quise
dejar solos y abandonados, por eso me
atrasé. Y además le pido una ayudita porque no se qué hacer, mis padres se han
marchado al trabajo y no tengo a nadie con quien dejar los gatitos. ¿Qué
hago?.— Primero aviso a tu maestra para que no te ponga ausente y luego le
damos de comer a esos hermosos gatitos, que además no son tan pequeños. — Así
Mercedes se fue al aula a charlar con la maestra en tanto Emily oraba y le
pedía a Dios.— Señor Jesús, ayudame a poder hacer tu voluntad, yo se que tu
ayudas a niños y niñas obedientes y además ayudas a las personas y toda tu creación.
Es un consejito que mamá me lee siempre en tu palabra. —Emily estaba muy segura
que Jesús la ayudaría a solucionar todo; pero ella tenía que obedecer la
decisión de la directora cuando esta regresara.
.
—Emily. . — Sí, señora Directora ¿Que tengo que hacer?— Dame los gatitos y yo
los haré alimentar por la portera y le pondremos en una caja; pero vos tenés
que ir a la clase y no comentar nada porque tus compañeros van a querer ver los
gatitos y no prestarán la debida atención a la clase. Luego regresas en el
recreo.
.—Para
Emily no fue fácil cumplir con todo lo que le aconsejó la directora,; Jesús la
ayudaba a controlar sus miedos , su inquietud y recordaba que esos gatitos no estaban
solo en las manos de la directora; ella antes se lo había pedido a Jesús que
siempre hace las cosas perfectas cuando vamos en oración a él.
.
—trin, trin, trin, sonó el timbre y Emily se dirigió a la dirección, allí esta
Mercedes, y otras maestras. . — Pasa Emily, ya hemos tomado una decisión con
los gatitos. — Que ya jugaban con la pancita llena y hasta daban vueltas en la
caja, uno quería salir de la misma.
.
— Emily como vos sabés hay lugares donde la gente se reúne y crean una sociedad
protectora de animalitos abandonados y están muy bien, vos no podés volver a tu
casa con los tres gatitos porque no están tus padres y esto sería todos los días.
Los animalitos necesitan alimentos, cuidados, cariño y yo sé que si vos
pudieras les darías eso y mucho más; pero en la vida hay que pensar muy bien las cosas que uno
decide hacer, porque luego todo se complica cuando nos dejamos guiar por
nuestros impulsos. ¿Vos podés comprender esto?—Si, Dijo Emily acariciando a los
gatitos y derramando unas lagrimitas. — Me parece bien Señora Directora, yo se
que existen esos lugares y los he visitado y los cuidan, Señora le podemos
poner nombres. — La Directora pensando en la sensibilidad de Emily, dijo. — Claro Emily. — El rayado se llamará Nino, la
de manchitas negras y blancas Popys, y
la blanquita Pili. . — Está bien Emily ya hemos llamado a la sociedad y vienen
por ellos.
Vuelve
a la clase. — Emily obediente volvió la
clase y seguía hablando con Jesús y le contaba ¡Cuánto los amaba a esos
gatitos!; pero como Jesús siempre nos escucha estaba al lado de Emily.
Por
un costado del aula había un pasillo y Emily vio a Don Valentín, un verdulero
muy bueno, que tocaba el clarín, de a ratos, mientras atendía a los clientes
que lo amaban mucho.
Pasado
un breve tiempo, llegó el último recreo y la verdulería estaba al lado de la
escuela, don Valentín vio a los gatitos y le pidió a la directora que le
permitiera ponerlos en la cajita durante esos pocos minutos, los de la próxima
clase y Mercedes aceptó.
Cuando
Emily salió al recreo, fue a la dirección y preguntó si ya los había retirado
a los gatitos. La directora le contó lo ocurrido y Emily le pidió permiso para
salir a verlos. — No, Emily. Cuando sales para tu casa podrás hacerlo.
.
— La niña seguía hablando con Jesús, para poder obedecer a las personas
mayores.
De
pronto se abrió la puerta y Mercedes llamó a Emily con mucha ternura. Ella
corrió y en la dirección estaba don Valentín contando a la portera como dos
personas habían llevado a los gatitos a su hogar. Don Valentín estaba feliz
porque ese día había sido muy útil a ese colegio, a los gatitos y a Emily.
.
— ¡Gracias Jesús dijo la niña en voz alta!
.
—Es hermoso obedecer y obedecer a los mayores.
.
— Don Valentín, la miro con la ternura que miraba su nietita. —Mercedes
felicitó a Emily.
Por
su comportamiento y piedad por los que sufren y necesitan ayuda.
.
—Señora, no es difícil, solo es obedecer a Jesús. Eso cuesta; pero si él nos
ayuda todo sale como él quiere y esta vez quiso que fuera así.
.
—Nucho, ya había llegado y estaba moviendo su rabo y esperando a su amiga
inseparable y así regresaron por ese camino bordeado de flores y árboles
frondosos, por donde traspasaban los rayos del sol del medio día.
“Enseña al niño a seguir fielmente su
camino
Y aunque llegue a anciano no se
apartará de él”. Proverbios 22:6
Autora Mirta Barolo.
Derechos Reservados.

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